Dulce de Cabello de Ángel: hebras de historia que endulzan la memoria
En la repostería tradicional hay dulces que no solo se preparan: se heredan. El cabello de ángel es uno de ellos. Fino, brillante y delicadamente almibarado, este postre de hebras doradas parece tejido a mano por las abuelas de América Latina, especialmente en países como Venezuela, donde forma parte del recetario criollo más entrañable.
El chef venezolano Willman Escalona lo define como “un dulce que parece sencillo, pero guarda una historia de viajes, conventos y paciencia”. Y es que su origen se remonta a la tradición repostera árabe y española, donde la calabaza cidra —también conocida como calabaza confitera— se cocinaba lentamente hasta convertirse en finísimos hilos caramelizados.
¿De dónde nace el cabello de ángel?
Su raíz histórica se ubica en la repostería andalusí, heredada luego por España durante la Edad Media. Desde allí cruzó el Atlántico con los colonizadores y se adaptó al clima y a los ingredientes del Caribe y Suramérica.
En Venezuela, el dulce encontró hogar en cocinas coloniales y conventos, donde las monjas lo elaboraban como relleno para tartas, empanaditas y pastelitos. Con el tiempo, pasó a formar parte de celebraciones familiares, mesas navideñas y meriendas dominicales.
“El cabello de ángel es el ejemplo perfecto de cómo un ingrediente humilde puede transformarse en un tesoro gastronómico”, comenta el chef Escalona.
Datos curiosos que quizás no sabías
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No se hace con cualquier calabaza: la ideal es la cidra, cuya pulpa al cocinarse se deshilacha naturalmente.
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Puede durar meses si se conserva en almíbar correctamente esterilizado.
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Es protagonista en rellenos de pastelitos andinos y dulces navideños.
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Su nombre se debe a la textura: hebras tan finas como hilos de oro.
Receta tradicional de Cabello de Ángel
(al estilo del chef Willman Escalona)
Ingredientes:
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1 cidra mediana (aprox. 2 kg)
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1 ½ kg de azúcar
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2 tazas de agua
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1 rama de canela
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3 clavitos de olor
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Concha de limón o naranja (opcional)
Preparación:
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Cocción inicial: Lava bien la cidra y hiérvela entera durante 1 hora aproximadamente, hasta que esté blanda.
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Deshilachar: Déjala enfriar, ábrela y retira las semillas. Con un tenedor, separa la pulpa en hebras.
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Almíbar aromático: En una olla grande, coloca el azúcar, el agua y las especias. Cocina hasta formar un almíbar ligero.
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Integración: Agrega las hebras de cidra y cocina a fuego medio-bajo durante 40–50 minutos, removiendo ocasionalmente.
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Punto perfecto: El dulce estará listo cuando el almíbar espese y las hebras estén brillantes y bien impregnadas.
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Reposo: Deja enfriar antes de guardar en frascos esterilizados.
“El secreto está en la paciencia. El cabello de ángel no se apura; se respeta”, aconseja el chef Escalona.
Un dulce que hila tradición
Más que un postre, el cabello de ángel es memoria comestible. Es cocina lenta, es conversación alrededor de la estufa, es herencia cultural convertida en cucharadas doradas.
En tiempos donde lo inmediato domina, este dulce nos recuerda que las mejores historias —como las mejores recetas— se cocinan sin prisa.

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