El Santo Sepulcro reúne a miles de fieles cada Viernes Santo en Villa de Cura
Si el Miércoles Santo conmueve a Caracas, el Viernes Santo tiene otro latido… más profundo, más silencioso, más pesado. En Villa de Cura , la fe no camina: se arrastra, se detiene, respira lento. Allí, el Santo Sepulcro convoca a miles de personas en una de las manifestaciones religiosas más importantes del país, donde el dolor se contempla… y la esperanza espera. Por Deisy Terán Tosta Desde temprano, Villa de Cura cambia su ritmo. Las calles se llenan, pero no hay ruido desbordado. Hay respeto. La imagen del Santo Sepulcro —que representa a Cristo ya descendido de la cruz— avanza lentamente, rodeada de velas, flores y miradas que no se atreven a despegarse de él. El blanco y el morado dominan la escena. La música sacra acompaña. Y en cada paso, hay una intención: pedir, agradecer, cumplir. No es una procesión más. Es un acto de contemplación del dolor. Se dice que quien lo ve, guarda silencio. Que su presencia impone. Que no provoca llanto inmediato… sino un nudo que se queda. ...