Ruta sorpresa: me perdí… y estuvo mejor así
Hay viajes que se planean. Y hay otros que se equivocan. Por Deisy Terán Tosta Este empezó como todos: carretera, café en la mano y la seguridad —falsa, por supuesto— de saber exactamente a dónde iba. Pero la carretera venezolana tiene su propia personalidad. A veces te guiña un ojo, otras te lanza una curva inesperada. Y en algún punto entre un letrero medio torcido y una decisión tomada demasiado rápido… me perdí. Lo curioso es que el cuerpo lo notó antes que el mapa. Cuando el camino cambia sin avisar La carretera dejó de ser la que yo esperaba. El paisaje también. Menos carros. Más silencio. Más montaña. Y ese momento raro en el que uno piensa: “Bueno… ya que estamos aquí”. Bajé la velocidad. Bajé la ventana. Y dejé que el camino hiciera lo suyo. Los lugares que no salen en las guías Hay pueblos que no tienen página web, ni influencers, ni listas de “imperdibles”. Pero tienen algo más poderoso: vida real. Una plaza pequeña con un árbol viejo en el centro. Una señora...