La naturaleza también escribe la historia de Venezuela
Por Deisy Terán Tosta Hay quienes recorren Venezuela buscando playas de agua cristalina, montañas cubiertas de neblina o ríos que parecen no tener fin. Yo también. Pero en estos últimos días el país nos recordó otra realidad: la naturaleza no solo crea paisajes extraordinarios, también tiene una fuerza capaz de cambiar vidas en cuestión de segundos. Entre el 24 de junio y los primeros días de julio, Venezuela vivió una sucesión de fenómenos naturales que hicieron que muchos volviéramos a mirar el mapa con otros ojos. No fue una ruta turística. Fue una ruta marcada por la geografía, el clima y la dinámica natural de un territorio privilegiado y, al mismo tiempo, desafiante. Todo comenzó el 24 de junio, una fecha profundamente simbólica para los venezolanos. Mientras las costas se preparaban para celebrar a San Juan Bautista con tambores, promesas y procesiones —una tradición profundamente arraigada en estados como La Guaira, Aragua, Miranda, Carabobo y Yaracuy—, dos fuertes ...