Caripe: donde el frío se agradece y el cuerpo camina feliz
Por Deisy Terán Tosta Hay viajes que empiezan cuando llegas… y hay otros que empiezan cuando bajas la ventana del carro. Caripe es de esos segundos. La carretera hacia el oriente tiene algo hipnótico. Calor que aprieta, paradas improvisadas, vendedores que aparecen como si siempre hubieran estado ahí, y uno que jura que solo va a estirar las piernas… y termina comprando algo que no estaba en el plan. Así empiezan los viajes que valen la pena: sin tanta disciplina. Venía sudando paciencia, con el aire acondicionado trabajando horas extras y el cuerpo pidiendo tregua. Y entonces pasa. La carretera empieza a subir, el paisaje cambia, el verde se vuelve protagonista… y el frío aparece sin anunciarse. No golpea, pero se siente. Como una buena noticia. Primera parada: respirar distinto Llegar a Caripe es notar que uno estaba respirando mal desde hace rato. El aire es más limpio, más fresco, más… honesto. El cuerpo lo entiende antes que la mente. Me bajé del carro, me estiré como si hubiera ...